Gestión Integrada del Rendimiento Parte 5 ¿Cómo funciona una solución "Integrada"?


En esta serie de posts estamos analizando cómo funciona una aplicación integrada de gestión del rendimiento. En este post, revisaremos como funciona una solución  "integrada".


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Requerimiento de las Aplicaciones Integradas

Existen muchas soluciones de software que afirman estar integradas y, sin embargo, a los administradores se les hace difícil encontrar cómo relacionar los componentes y hacer que actúen como una única solución. Por ejemplo, el componente utilizado para crear un cuadro de mando o un informe, puede tener una arquitectura diferente a la utilizada para la creación de la pantalla de introducción de datos del presupuesto. Debido a esto, los datos se tienen que mover físicamente entre el presupuesto y la aplicación de presentación de informes, y más importante, cuando se requiere realizar un cambio a una estructura o a un indicador, se tiene que realizar en ambos lugares. Esto no sólo duplica la carga de trabajo, sino que puede generar “perdidas” con facilidad (o peor aún que se ejecuten incorrectamente en una de esas aplicaciones), dando lugar a problemas de integridad no detectados. 

Una aplicación realmente integrada no sufre de este nivel de 'desintegración'. Por el contrario, los 11 componentes mencionados anteriormente, están construidos sobre una arquitectura que incluye lo siguiente: 

Interfaz Única. Sin importar donde se cree el presupuesto o el informe, todas las funcionalidades se mantienen en una única interfaz. Con esto queremos decir que el “ser y parecer” deben ser iguales y no deben parecer dos productos distintos. Los beneficios de una única interfaz incluyen desde la reducción del tiempo de aprendizaje y formación de los administradores; facilidad para saber dónde revisar cuando se realizan cambios en la aplicación; hasta garantizar que la seguridad de roles y acceso sea más fácil de mantener. 

Definición centralizada de las estructuras e indicadores que son utilizados por todos los componentes. Estas definiciones estarán accesibles cuando se cree una plantilla de forecast o se defina un informe. Cualquier cambio realizado aquí automáticamente actualiza cualquier componente donde se utilizan esos indicadores y estructuras. El beneficio de tener una definición centralizada está relacionado a la consistencia sobre lo que significa un indicador o lo que representa una estructura. Como en el caso de la interfaz única, sólo hay un lugar para definir una medida o un indicador, modificar una estructura o crear nuevas versiones de datos. En efecto hay un diccionario de datos centralizado y controlando todos los aspectos de la supervisión del rendimiento. 

Almacenamiento de datos único. Todos los datos asociados a la planificación y la supervisión del rendimiento se gestionan en un único lugar. Para ello será necesario que se de soporte a múltiples formatos de datos, tales como tablas relacionales o modelos multidimensionales. La manera en que se almacenan los datos es irrelevante, sin embargo, los usuarios finales desean que la información se presente de la manera más relevante para ellos de acuerdo al análisis solicitado, por ejemplo, una lista de los 10 principales clientes, el volumen de productos comprados por cliente a lo largo del tiempo, etc. El beneficio de un punto de almacenamiento único de datos consiste en que todos los resultados estarán basados en una misma versión de los datos, sin importar cómo estén siendo presentados. 

Lista “To Do”. Para los usuarios, independientemente del proceso, debería existir un único lugar donde puedan visualizar las actividades que tienen que realizar a continuación. Los menús no realizan esta tarea, ya que tienden a ser comunes para varias personas y no toman en cuenta el orden o importancia de las tareas. Para los administradores es difícil o imposible evaluar donde se encuentran los “cuellos de botella” del proceso y cuáles son los usuarios/actividades que están retrasando a los demás. La única manera de hacerlo es a través de un workflow real que funcione a través de toda la aplicación y todos los componentes que se encuentran en uso. Esto debería generar listas “To Do” dinámicas para cada usuario, que automáticamente cambien el progreso del proceso de gestión. También les proporciona a los administradores una línea de tiempo dinámica de todas las actividades dentro de todos los procesos “vivos” de gestión. 

Sistema único de seguridad. Debe existir un único lugar donde se definan los usuarios, sus roles y requerimientos de accesos para cualquier proceso de gestión. Debería ser posible poder ver todo: 
  • Desde el punto de vista del usuario, es decir, sus roles y acceso para cada proceso 
  • Desde el punto de vista de la gestión del proceso, es decir, todas las personas involucradas en un proceso determinado, como el de presupuestación. 

Funcionalidades Comunes. Las capacidades de todos los componentes están disponibles para todos los demás componentes. Por ejemplo, habrá un modulo de carga de datos, un modulo de presentación de informes, otra funcionalidad de manipulación de datos, etc, que están relacionadas a todas las dimensiones/miembros de negocios y cuyas capacidades puedan ser utilizadas para acceder a los datos en cualquier proceso de gestión. 

En el próximo post revisaremos cómo evaluar software de gestión del rendimiento, comprobando que sea una aplicación integrada. 

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Gestión Integrada del Rendimiento – Parte 4 Aplicaciones vs Herramientas de BI y Hojas de Cálculo


En esta serie de posts estamos analizando cómo funciona una aplicación integrada de gestión del rendimiento. En los últimos dos post hemos revisado los 11 componentes que debería tener cualquier aplicación. En este post, cubriremos las diferentes entre las aplicaciones, las herramientas de BI y las hojas de cálculo cuando son utilizadas para la planificación y seguimiento del rendimiento.

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Aplicaciones vs Herramientas de BI y Hojas de Cálculo

Habiendo esbozado los componentes de una aplicación de gestión de rendimiento, vale la pena comparar estas funcionalidades con las que generalmente están disponibles en las herramientas de Business Intelligence (BI) y las hojas de cálculo. Actualmente existen muchas herramientas de BI disponibles, así mismo muchos afirman que ofrecen todo el proceso de planificación empresarial y de presentación de informes. De hecho la mayoría de las aplicaciones de gestión del rendimiento están construidas sobre una plataforma de BI. Sin embargo, la verdadera diferencia entre las dos se encuentra en la ausencia de funcionalidades pre-construidas para hacer frente a la "inteligencia financiera", "trasformación de datos" y "control de usuarios / datos" en las herramientas de BI.

Comparación de las funcionalidades de una aplicación de Gestión del Rendimiento con una herramienta típica de BI. Los elementos no soportados de “forma predeterminada” se muestran en rojo.

La mayoría de estas funcionalidades se pueden construir utilizando las herramientas proporcionadas, pero esto significa que tendrán que ser gestionadas y mantenidas por el administrador y, además, aumentarán considerablemente la complejidad de las reglas de negocio. Por ejemplo, controlar cómo se acumulan los diferentes tipos de cuentas dentro de la dimensión de tiempo o la forma de convertirlos de una moneda local a la moneda base. 

Del mismo modo, controlar lo que un usuario puede hacer durante un proceso de gestión y cómo las solicitudes se aprueban y bloquean, requerirá una gran cantidad de "código" a medida. 

A las hojas de cálculo les va mucho peor que a las herramientas de BI, tal como puede verse en el siguiente gráfico. Faltan la mayoría de las funcionalidades necesarias para la planificación y supervisión del rendimiento.


Comparación de las funcionalidades de una aplicación de Gestión del Rendimiento con una hoja de cálculo. Los elementos no soportados de “forma predeterminada” se muestran en rojo


En una hoja de cálculo no existe una base de datos centralizada, por lo que solo puede ser utilizada por una persona a la vez. No existe un constructor del modelo, ni inteligencia de negocios, ni control de usuarios, y así sucesivamente. Aunque algunas de estas restricciones (sin el aspecto multi-usuario) pueden ser superadas utilizando fórmulas y macros, el resultado final estará muy lejos de lo que se requiere para gestionar el rendimiento. Aquellos que usan las hojas de cálculo son conscientes de que el mantenimiento de los sistemas construidos a partir de ellas puede convertirse fácilmente en una pesadilla incontrolable donde la integridad y las capacidades de planificación están muy comprometidas. 

Por las razones anteriormente mencionadas, las organizaciones que utilizan aplicaciones construidas con este propósito son menos propensas a tener problemas. Pero eso no quiere decir que ofrecen la respuesta perfecta. Un elemento clave en relación con la facilidad de uso de una aplicación de gestión del rendimiento son las funcionalidades que proporcionan los componentes mencionados en las partes 2 y 3 de esta serie de posts y, con igual importancia, el nivel de integración entre los componentes. 

En el próximo post analizaremos los requerimientos de un sistema integrado de gestión del rendimiento.

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